lunes, 24 de octubre de 2011

Sexo oral



La tierna desnudez de sus senos juveniles me hacían perderme en el camino de la locura, apenas distraída por la sangre fluyendo ligera en todos los poros de mi cuerpo.
Estaba allí, poseedora de una piel de porcelana de líneas redondeadas y tibias, sentada sobre mis piernas, mientras nos besábamos perdidamente con los ojos cerrados y escuchando nuestras respiraciones agitadas de placer, sintiendo sus pechos redondos y juguetones contra mi cuerpo, prodigándonos calor encerrado en penumbras.
Mis manos flotaban sobre las partes de su piel descubiertas de vendajes temporales, ella me abrazaba con intensidad, pero al mismo tiempo con la ternura que proyectaba como si fuera una ave temblorosa e indefensa. Apenas 19 años (yo para entonces por los 23) y bebía de sus labios profundos los aceites marinos de la humedad de su caverna vital. Disfrutábamos de esos largos minutos de juegos y de placeres compartidos...
Me detiene y me dice: no debemos hacer esto, hoy no, pero quiero que seas el primer hombre en mi vida... Y sin pronunciar palabra, en reciprocidad o como un gesto de cortesía, me devuelve el sexo oral que le había practicado y estallo en un orgasmo.
Y así, esta misma historia, nos ocurrió al menos 3 o 4 veces. En todas, ella fue generosa y recíproca, pero no quería tener genitalidad, seguramente porque guardaba su idea de virginidad para quien pensaba debía ser el hombre de su vida, el primero (que por cierto no fui yo).
Y claro, con el paso del tiempo, veintitantos años después me pregunto quién habrá sido el primer hombre en su vida. Respeté su decisión y ella se sentía satisfecha de no ir más allá, aunque creo que después de ella, no he tenido una mejor idea de lo que es realmente el sexo oral.

Pierce…

1 comentario:

  1. Muy buena amigo... me gustó.

    Saludos!


    Mau CR

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Sole

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